Monterrey y los municipios aledaños son una enorme zona urbana que de manera constante se inunda.

No se requiere la aparición de huracanes para que el agua se vuelva un dolor de cabeza, ya que a veces con una breve tormenta basta para que colonias, calles y avenidas se conviertan en espacios anegados por el agua.

Pero, ¿a qué se debe esto?

Existen varios factores que hacen de la zona metropolitana de Monterrey una zona de inundaciones, aquí algunos de ellos.

1.- La ubicación

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La ubicación de Monterrey y los municipios metropolitanos es bastante sui generis: es un gran valle rodeado de montañas.

En efecto, la ciudad está rodeada por el Cerro de la Silla, la Sierra Madre, la Huasteca, el Cerro de las Mitras, el Cerro del Topo Chico y en medio se encuentran otras elevaciones, se trata del Cerro de la Loma Larga y el del Obispado.

Asimismo, el terreno de la Sultana del Norte es bastante irregular, pues existe una gran cantidad de cañadas y elevaciones, lo cual produce corrientes de agua y formación de grandes encharcamientos cada que llueve.

Esta es un “arma de dos filos”, ya que por un lado son un escudo contra los huracanes y tornados, pues rompen las rachas de viento, sin embargo, cuando llueve producen una serie de escurrimientos que caen a gran velocidad hacia la ciudad, saturando arroyos e inundando calles y avenidas.

Situación que se complica con el arrastre de lodo, rocas y vegetación.

2.- Ríos y arroyos

En la ciudad hay pocos ríos vivos, siendo el más importante el río La Silla. El Santa Catarina “revivió” tras el huracán “Alex”, mientras que el Pesquería se mantiene intermitente.

De estos, el de mayor peligro es el río Santa Catarina, esto debido a que surge justo en la zona montañosa de la Huasteca, por lo que el agua baja a gran velocidad por el grado de inclinación de su cauce.

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Río La Silla

Pero hay que tener en cuenta que existe una gran cantidad de arroyos y cauces naturales de agua que a veces perdemos de vista, los cuales se convierten en verdaderos ríos rápidos cuando llueve.

Destacan el arroyo El Obispo, el Topo Chico, Talaverna, los cuales son bastante largos, atravesando amplias zonas de la ciudad.

El detalle es que estos y otros arroyos han sido canalizados, sin embargo se les redujo considerablemente el ancho lo cual provoca que el agua “reclame su territorio” y se desborde.

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3.- Mala planeación y desarrollo urbano descontrolado

La zona metropolitana de Monterrey ha crecido de manera descontrolada. El crecimiento natural de la población y fenómenos migratorios han derivado en un aumento poblacional.

Ante esto se han construido desarrollos urbanos de manera descontrolada, incluso se han construido fraccionamientos en zonas cercanas a arroyos, con riesgo de inundación o carentes de adecuados sistemas pluviales.

4- Deficiente sistema de drenaje


Desde hace muchos años se ha señalado que el sistema de drenaje de Monterrey y los municipios aledaños es ineficiente e insuficiente.

Incluso desde el año 2000, cuando la gubernatura era ocupada por Fernando Canales, se planteó la grave problemática del sistema pluvial.

En 2008 se planteó un proyecto de mejora al sistema pluvial para evitar inundaciones, sin embargo de quedó en pausa.

“Invertimos poco en temas como el drenaje pluvial que son, de fondo, importantes. Evidentemente nos hace falta infraestructura de pluviales y el mejor ejemplo es el arroyo de Topo Chico, pues ahora tenemos más escurrimiento y menos infiltración, así que no es raro que cada vez que llueve, vuelva una serie de inundaciones”, explicó al respecto el urbanista Moisés López, citado por Índigo.

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5.- Malos hábitos

Pero también nosotros tenemos parte de culpa y es que el mal hábito de tirar basura en las calles, arroyos y ríos produce el colapso del ya de por sí deficiente sistema de drenaje, facilitando así inundaciones.

Muestra de esto es cómo quedan las alcantarillas, canalones y ríos tras las lluvias, lo cual se evidenció en las lluvias de “Fernand”.

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