Si hay un músico que represente a la perfección la música norteña es, sin duda alguna, Don Antonio Tanguma Guajardo.

El maestro Tanguma, conocido como el verdadero “Rey del Acordeón”, nació el 26 de enero de 1903 en China, Nuevo León.

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Desde su juventud se interesó por la música, en particular por el acordeón. Desafortunadamente al ser de bajos recursos se vio imposibilitado para poder experimentar con ese instrumento.

No fue sino hasta los 21 años cuando pudo comprar su primer acordeón, aunque al estar en malas condiciones se decide a comprarse uno mejor, para lo cual tuvo que emprender un larguísimo viaje hasta Texas.

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Así logró darle rienda suelta a su pasión por la música, experimentando con las polcas, chotices, huapangos y redovas, adquiriendo con el tiempo gran destreza con el acordeón.

Tras pasar varios años en Estados Unidos, regresó a Nuevo León para continuar con la música.

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El camino inicial fue difícil, pues había cierto desinterés hacia el acordeón. Intentó probar suerte en otras partes de México y se topó con la misma situación.

Pero con perseverancia y mucho amor por la música, llevó al estilo norteño a convertirse en todo un género musical popular, expandiéndose hacia el resto del país.

Don Antonio Tanguma es el compositor de poco más de 60 canciones, algunas de las más icónicas de nuestra región, como “Evangelina”, “Así es mi tierra”, “Agustina”, “El Naranjo” y su más grande clásico “El Cerro de la Silla”, entre otros temas.

El maestro Tanguma consiguió una gran habilidad con el acordeón al grado de llegar a tocarlo con la barbilla o incluso tocar dos acordeones a la vez.

Sin quererlo se convirtió en un referente para muchos músicos y gracias a él surgieron muchos artistas y grupos que fueron consolidando a la música norteña.

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La vida de Don Antonio llegó a su fin el 5 de diciembre de 1989, pero su legado sigue vivo.

En el cruce de las calles Aramberri y Zuazua se encuentra un busto en su honor, para conmemorar su contribución a la cultura de nuestro estado.

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