Durante el fin de semana se llevaron a cabo dos manifestaciones, una sobre los Pueblos Indígenas y la Marcha por la Vida, organizada por grupos anti-aborto.

Trascendió que un grupo de jóvenes simpatizantes de Donald Trump empezaron a burlarse y arremeter contra Nathan Phillips, un nativo americano y activista en defensa de los derechos de los pueblos indígenas de Estados Unidos.

Los jóvenes, que portaban gorras pro Trump con el logo “Make America Great Again”, se burlaron de él y de manera desafiante cantaban a favor de la construcción del muro.

Un reportero de CNN, Jake Tapper, obtuvo una declaración de Nick Sandmann, quien dijo que estaba tratando de calmar una situación tensa y negó insinuaciones de racismo u odio.

No estaba haciendo muecas intencionalmente al manifestante. Sonreí en un punto porque quería que supiera que no iba a enojarme, sentirme intimidado o provocar una confrontación mayor.

Soy un cristiano fiel y practicante católico, y siempre trato de estar a la altura de los ideales que mi fe me enseña: ser respetuoso con los demás y no realizar ninguna acción que genere conflictos o violencia.

Me avergüenza que tanta gente haya llegado a creer que algo no sucedió, que los estudiantes de mi escuela cantaban o actuaban de manera racista. No lo hice, no tengo sentimientos de odio en mi corazón, y no observé a ninguno de mis compañeros de clase haciendo eso”, declaró Sandmann.

Tras las acusaciones de racismo y odio, el Instituto Covington se ha visto obligado a pedir disculpas y condenar el comportamiento de sus alumnos y también lo ha hecho el Gobierno de Kentucky a través de su secretaria de Estado.

Por otro lado, el apoyo a Nathan Phillips y a su defensa a los pueblos indígenas se hizo presente en redes sociales.

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