En pleno Centro de Monterrey, en la calle de Juan Méndez casi esquina con Ruperto Martínez, se encuentran dos de las iglesias más bonitas de Nuevo León: el Templo de Nuestra Señora de los Dolores y la del Perpetuo Socorro.

Esta situación tan particular le da gran realce a ambos templos, ya que ambos son vecinos, están uno al lado del otro.

Pero lo que verdaderamente los caracteriza es la gran belleza que poseen no solo en su fachada, sino también en su interior.

Templo de Nuestra Señora de los Dolores

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Esta hermosa iglesia se mandó construir por iniciativa del Arzobispo Santiago de la Garza Zambrano. Su construcción inició en 1901 y terminó en 1909, año en el que se inauguró. Tuvo un costo final de 40 mil pesos.

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La particularidad de este recinto religioso es el eclecticismo de su diseño, es decir, confluyen varias corrientes artísticas en él, pues están presentes el barrocos, neoclásicos y ciertos aires góticos.

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En cuanto a los materiales, destacan elementos norestenses como el sillar de caliche.

Algo que resalta de inmediato son sus murales, de hecho cuenta con cerca de 4 mil metros cuadrados de bellos murales tanto en muros como en bóvedas, los cuales fueron restaurados hace algunos años. El más grande misterio es el autor de tan hermosas imágenes.

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El Templo de Nuestra Señora de los Dolores vivió varios momentos turbulentos, como uno de los pasajes de la Revolución Mexicana protagonizado por las tropas carrancistas, quienes en 1913 tomaron la ciudad. Así esta iglesia sirvió como refugio para la población durante esos momentos de tensión.

También sufrió por las disposiciones del Gobierno mexicano encaminadas al cierre de iglesias, situación que dio pie a la llamada “Guerra Cristera”. Por ello estuvo cerrada desde 1926 hasta 1929.

Iglesia del Perpetuo Socorro

Entrada la década de los 50’s se decidió crear un templo más en la zona, tomando en cuenta el crecimiento poblacional en el primer cuadro de Monterrey.

Por ello se ordenó la construcción de la Iglesia del Perpetuo Socorro y para ello se eligió un terreno contiguo al de Nuestra Señora de Dolores.

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Su construcción arrancó en 1954 y terminó en 1955. Nuevamente se integraron varias corrientes arquitectónicas en su diseño, el cual estuvo a cargo del arquitecto Luis F. Flores.

En esta obra se emplearon la cantera rosa, el concreto y otros materiales más.

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Si en el Templo de Dolores destacan los murales, en el del Perpetuo Socorro sobresalen los vitrales, los cuales fueron manufacturados por artistas de Irún, España.

Hay que valorar este tipo de obras arquitectónicas, independientemente de las creencias de cada, quien, ya que estos edificios forman parte del patrimonio histórico de la ciudad.

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