Son etapas de cambios. Aquellos que no avisaron pero que de un día para otro nos hace mirarnos al espejo y darnos cuenta de que la vida nos ha dado incluso otro rostro.

Paloma Petra está pasando a una nueva etapa. El vuelo Monterrey-Ciudad de México en el que se encuentra es el génesis de su aventura en el cual busca ser una aquella chica que viaja a la gran ciudad con el sueño de convertirse en actriz.

Ocho años han pasado y ese momento ahora solo es un recuerdo que Facebook le da. Paloma sigue en un avión, pero ahora, casi una década después, se dirige a Suiza en donde se presentará el proyecto más ambicioso de su carrera, en el cual protagoniza el rol principal y funge como productora.

La Paloma y el Lobo (2019) es el nombre del largometraje. En ella, el director Carlos Lenin narra una historia de amor en Linares, Nuevo León, pueblo donde nació y creció.

Todo ocurre dentro de un barrio industrial que anteriormente era un pueblo de opulencia y que ahora es una zona deplorable en donde quienes la vieron hundirse, viven atrapados en la nostalgia de mejores tiempos.

Una pareja que vivió ambas etapas está sumida en la nostalgia y sólo puede ser un testigo más de su futura e inevitable separación. Mientras que ella tiene los recuerdos y ansía volver a ellos, él esconde un terrible secreto que le ha impedido avanzar.

“Me alegra mucho tener la posibilidad de contar estas historias de un joven que creció en Linares y que tuvo una falta de acceso a ciertas tendencias artísticas. Para mí es importante visibilizar esta cultura y estos espacios. Estoy muy seguro que hay un montón de historias increíbles que están sucediendo en las latitudes de los barrios”, cuenta Lenin a México Primero.

La Paloma y el Lobo fue elegida para concursar en la sección “Cineastas del presente” del Festival de Cine de Locarno, el encuentro de cine de autor de mayor prestigio de Europa.

Una realidad muy excitante y que al mismo tiempo se observa distante para una Paloma que ocho años atrás buscaba un nuevo destino en su travesía a través de los lares de la actuación.

“Estoy muy orgullosa de Lenin, de mi, del equipo. Pienso en los caminos recorridos de cada persona y en esos ocho años que han significado una evolución total”, señala.

Para el director Lenin, lo más difícil de llegar a estas instancias fue no hacerle caso a la gente que los invitaba a filmar de otra manera. Él sabía el resultado que deseaba y decidió hacerle caso a la voz que emerge de las historias y los espacios que le pertenecen y que conoce.

“Muchas veces te ves tentado a modificar lo que sientes para construir una historia a partir de los cánones”, admite.

Sin embargo, la intuición fue la correcta y ahora el equipo se dirige al festival de cine de autor más prestigiado del viejo continente.

Una señal más del buen recorrido que un producto final puede brindar cuando se esculpe de la manera más artesanal: desde los sentimientos. Locarno funge ahora como una parada más en este recorrido de vida que Paloma decidió. Muchas cosas le pueden deparar en los próximos ocho años.

El equipo de La Paloma y el Lobo –una producción de la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas UNAM y el Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (FOPROCINE) del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE)– lo complementan Diego Tenorio (fotografía), Jorge Guerrero (que firmó el guion junto a Carlos Lenin), David Muñoz y Alejandro Ramírez (sonido), Alicia Segovia (montaje) y Miguel Ángel Sánchez M. (productor).

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here