El huachicoleo o robo de combustible ha alcanzado niveles sorprendentes en nuestro país, situación que está siendo atacada por el Gobierno Federal.

Pero esta actividad ilícita no es un asunto de generado hace 2 o 3 años, sino que es problema añejo que se recrudeció durante los últimos 3 sexenios, los de Fox, Calderón y Peña Nieto.

En efecto, la cantidad de tomas clandestinas de combustible datan del siglo pasado, pero no representan más que un problema aislado hasta que con la llegada de Vicente Fox al poder comenzó a aumentar la cantidad.

“Lo sabían todos, desde Fox”: AMLO

En el año 2000, cuando Fox arribó al poder, se registraron 152 tomas clandestinas, después subió a 155 en 2002 y mostró un leve descenso a 110 en 2004.

De ahí en adelante las cifras se dispararon. En 2010 las tomas detectadas ascendieron a 691 y al año siguiente la cantidad prácticamente se duplicó, llegando a 1361.

En 2013, primer año de mandato completo de Peña Nieto, se registraron 2871 tomas clandestinas y en 2016 llegó a 6159.

De ahí se dio un gran saldo en 2017 al subir a 10363 y cerrar el 2018 con la impactante suma de 12581 tomas clandestinas.

Lucha contra el huachicoleo

El presidente Andrés Manuel López Obrador decidió atacar el problema cerrando las válvulas de los ductos, optando por realizar ahora la distribución en pipas.

Esto ha generado problemas de desabasto en algunas ciudades y “compras de pánico”.

Sin embargo, AMLO señaló que no dará marcha atrás y que continuará combatiendo el robo de combustible, lucha que sorpresivamente ha recibido el respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI).

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