Aunque por ley los reos de alta peligrosidad deben estar separados de los presos del fuero común, en Nuevo León no ocurre de esa forma.

Esto, debido al retraso de las obras del penal de Apodaca 2, reveló el secretario de Seguridad Pública de Nuevo León, Aldo Fasci.

De acuerdo con el funcionario, los trabajos debieron ser entregados el mes de septiembre, por lo que llevan dos meses de retraso.

De esa manera, habría estado lista para la clausura del penal de Topo Chico, que cerró sus puertas a finales de ese mes.

Así, el tan publicitado cierre debió darse hasta que las instalaciones de Apodaca 2 estuvieran funcionando al 100 por ciento.

Fasci descartó que la convivencia de presos peligrosos con el resto desate una riña, e hizo hincapié en que el problema se limitaba a la falta de ubicación.

“Nos urge que nos entreguen (las instalaciones), porque son 750 internos que tenemos que pasar del centro 1 al 2”, aclaró.

Además, también es necesario la separación entre procesados y sentenciados, debido la influencia que los últimos pueden tener en los primeros.

Al cuestionársele si los 750 reos eran muy peligrosos, Fasci desestimó la pregunta, al mencionar que tengan 2 mil 200 homicidas en Apodaca, sin hacer una distinción sobre si éstos eran violentos, accidentales o imprudenciales.

Según el titular de Seguridad, la empresa se comprometió a entregar las obras el 4 de enero.

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