Entre el 16 y 17 de septiembre, Nuevo León vivió una de las catástrofes más importantes en su historia: el paso del huracán “Gilberto”.

Este ciclón es considerado uno de los más mortíferos y antes de llegar a Nuevo León, ya había dejado severos daños en el Caribe.

Los medios de comunicación ya habían advertido sobre los riesgos del “Gilberto”, que ya arrastraba víctimas mortales y localidades arrasadas en México.

Alrededor de las 18:00 horas del 16 de septiembre comenzarían a registrarse las lluvias en Nuevo León.

El amanecer del sábado cambió por completo la historia de la Ciudad, al conocerse los primeros daños provocados por este peligroso huracán.

Se reportaban al menos 25 muertos, inundaciones, daños incuantificables y un panorama desalentador.

La furia de la corriente del Río Santa Catarina sorprendía a quienes desde puntos muy peligrosos la admiraban con temor.

Las noticias comenzaban a circular: cuatro camiones de pasajeros habían sido arrastrados a la altura de San Bárbara, en San Pedro.

De esas unidades, unos 15 viajeros perecieron y hay decenas de desaparecidos.

Hasta la fecha no se conoce una cifra exacta de víctimas mortales. El gobernador en ese tiempo, Jorge Treviño, determinó que murieron entre 200 y 300 personas, pero rescatistas estimaron más de 2 mil fallecidos.

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