Dentro de las figuras políticas que han surgido de Nuevo León se encuentra un personaje sumamente controvertido, el cual sigue siendo idolatrado por muchos y odiados por otros tantos más: Santiago Vidaurri.

Pero, ¿quién es este personaje que tanto ha polarizado a historiadores y regiomontanos?

Santiago Vidaurri Valdéz y Borrego nació el 24 de julio de 1809 en Lampazos, Nuevo León.

Desde joven incursionó en el ámbito político, a través de varios puestos.

Pero no fue sino hasta 1940 cuando entró de lleno en el mundo de las armas, al ser comisionado como encargado de un grupo de defensa de Nuevo León, ante el embate de apaches y bandoleros del sur de Estados Unidos, quienes atacaban recurrentemente a varias poblaciones del estado.

Su talento militar brilló desde el principio, lo que lo llevó a ganarse el respeto de la población y una gran reputación.

Ante el gran poder político y militar que obtuvo, buscó transformar al estado. Para ello proclamó en 1955 el Plan Restaurador de la Libertad (el cual compartía el espíritu libertador del Plan de Ayutla) y se declaró gobernador de Nuevo León.

El nombramiento fue apoyado por la población y líderes militares de la talla de Ignacio Zaragoza, Mariano Escobedo y José Silvestre Aramberri.

Durante su mandato, Monterrey tuvo un crecimiento económico y un desarrollo industrial impactante. Esto gracias a la visión emprendedora de Vidaurri y también a su carácter férreo, pues le impuso al Gobierno de la República que no enviara a Nuevo León a empleados federales, pues él mismo y su gente se encargarían de la administación del Estado.

De igual forma en 1856 anexó Coahuila a Nuevo León para fusionarse en un solo estado, hecho que causó gran tensión en el centro del país.

Tras varias pugnas, llegó a un acuerdo con el entonces presidente Ignacio Comonfort: se haría un plebiscito para que la población determinara si se daba la unión de los dos estados o no y el resultado fue favorable a la intención de Vidaurri.

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Así, Santiago tuvo acceso a las aduanas coahuilenses y consiguió también que se le diera el control de los puertos fronterizos tamaulipecos, con el compromiso de que Vidaurri se encargaría de mantener el orden y salvaguardar la soberanía nacional.

Vidaurri se había consolidado como un líder indiscutible en el noreste de México, pero quería más, buscó cumplir su sueño, un país aparte, un lugar independiente conformado por los territorios de Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León: la República de la Sierra Madre, proyecto que nunca se pudo cristalizar.

Fue tal el peso político militar y político que adquirió Santiago, que incluso fue considerado para ocupar la Presidencia de la República de manera provisional en 1955, aunque finalmente fue elegido Juan Álvarez.

Posteriormente llegó Benito Juárez a la Presidencia y las relaciones entre el Benemérito de América y Vidaurri nunca fueron buenas.

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Paralelamente, con la Guerra Civil estadounidense, los Estados Confederados usaron la franja sur para poder exportar algodón y otros bienes para poder financiar su lucha, hecho que fue aprovechado por el neoleonés para catapultar aún más el desarrollo económico de la región.

Pero un acontecimiento estaba por cambiar de manera definitiva el rumbo de Vidaurri: la Intervención francesa.

Aprovechando el clima de inestabilidad del Gobierno de la República ante la amenaza extranjera, Santiago comenzó a actuar con mayor independencia del centro, Nuevo León era casi un país aparte.

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Juárez tuvo que replegarse al norte y vino a Monterrey a entrevistarse con Vidaurri para pedirle su apoyo ante la llegada de los franceses, sin embargo, justo cuando la Patria llamaba unidad, el caudillo de Nuevo León le dio la espalda al presidente Juárez: se reunieron en privado en el centro de la ciudad y tras varios minutos ambos salieron enojados y el hijo de Vidaurri le disparó a Benito, quien tuvo que huir hacia Saltillo.

Después de esto las tropas leales al gobierno de la República se enfrentaron con las de Santiago, siendo derrotado, por lo que tuvo que huir a Estados Unidos.

El Imperio de Maximiliano se impuso y Vidaurri regresó a México. No solo reconoció el Gobierno de los invasores, sino que se puso a la orden de Maximiliano y formó parte de su gabinete.

Pero finalmente el Ejército liberal pudo derrotar a los imperialistas y tenían que saldarse las cuentas pendientes contra los traidores, uno de ellos era el neoleonés.

Santiago fue apresado y fusilado el 8 de julio de 1867 en la Ciudad de México.

Así acabó la vida de uno de los hombres más importantes de Nuevo León, con su legado manchado por traición a la patria.

¿Qué habría pasado si Vidaurri hubiese apoyado a Benito Juárez durante la Intervención francesa?

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