El “boom” de los cigarros electrónicos surgió como una forma eficiente y saludable para dejar de fumar, pero este dispositivo está lejos de ser un aliado de la salud, señalan expertos.

Los cigarros electrónicos traen nicotina y otras sustancias dañinas

Contrario a lo que se piensa, los cigarros electrónicos sí contienen nicotina, la cual causa adicción.

También posee saborizantes, aditivos y dentro de esas mezclas se ha encontrado presencia de metales como el cromo, plomo, aluminio, hierro y cadmio, elementos que son considerados como carcinógenos, es decir, pueden producir cáncer.

Entre los efectos negativos que traen los vapeadores están irritación de la boca, garganta, tos seca, aumento en la frecuencia cardiaca y presión arterial, inflamación a nivel celular que pudiese provocar alguna enfermedad cardiovascular, como infartos cardíacos o cerebrales.

Asimismo, el European Respiratory Journal realizó un estudio en el que determinó que los vapeadores pueden favorecer la formación de bacterias causantes de neumonía.

Creciente consumo

La doctora María Angélica Ocampo, coordinadora de la Clínica contra el Tabaco y otras sustancias adictivas en el Hospital General de México, explicó que se han realizado varios estudios al respecto, con los que se han confirmado no sólo los perjuicios que el vapeo trae a la salud, sino también su creciente consumo.

“Son productos que se venden de una forma recreativa. Nosotros vamos a encontrar una promoción muy alta hacia los jóvenes. Vamos a encontrar diferentes tipos de cigarros legales o ilegales donde se están promocionando o tienen figuras y sabores para los jóvenes”, explicó la especialista.

En este sentido, el Instituto Nacional de Salud Pública indicó a finales de 2017 el uso del cigarro electrónico entre jóvenes subió de 10 a 30 por ciento, en tan solo 2 años.

¿Deberían ser regulados los cigarros electrónicos

Por su parte, Juan Zinser, presidente del Consejo Mexicano contra el Tabaquismo, señaló la necesidad de que exista una regulación en la venta de los vaporizadores, en la que se se implemente una campaña de información a los usuarios sobre los daños que trae a la salud.

“El sistema de salud y los profesionales médicos no lo recomiendan, ni aprueban su uso como tratamiento para dejar de fumar, mucho menos que sea de menor riesgo que fumar tabaco”, reclamó Zinser.

María Angélica Ocampo también se mostró a favor de la regulación de los vaporizadores, pero dentro del marco de la regulación del tabaco.

“No estamos en contra de que no se regule, pero debe ser dentro de las normas del tabaco. Aunque muchas personas que comercializan este dispositivo electrónico mencionan que no tiene nicotina, nosotros vemos claramente en estudios que se han hecho en Latinoamérica que sí contienen”, consideró Ocampo.

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