Hay quienes defienden que las mujeres pueden ir de pie en los camiones, otros que no porque la caballerosidad va primero. ¿Usted qué opina?

Subirse al camión y encontrarlo lleno, ver a una mujer de pie con un niño en brazos justo al frente de un hombre que va sentado y al que pareciera no preocuparle la situación. Quizá va muy cansado como para ceder su puesto. Una escena que pareciera repetirse a diario en Nuevo León.

Y no sólo en el camión, se ha vuelto tan común en cualquier unidad del transporte público como en el Metro y en la Ecovía, y no siempre se trata de féminas que batallan entre mantener el equilibrio dentro del vehículo en movimiento y sostener a su pequeño, a veces son ancianas que además vienen cargando sus bolsas después de acudir al supermercado.

Le pasa a todos, como a Samanta Hernández, quien toma aproximadamente cuatro camiones diarios para trasladarse de su casa al trabajo y retornar, dice que lo ha visto varias veces, casi todos los días. No es de las que se molesta sí es ella la que va de pie y un hombre no se levanta para que pueda sentarse.

“Pienso que ellos al igual que nosotras vienen cansados del trabajo”, señala. Sin embargo reconoce que sí le molesta cuando se trata de una persona de la tercera edad, con discapacidad, embarazada o con niños los que no son tomados en cuenta para darles el puesto.

Aún así, Samantha no es partidaria de que sólo los hombres tengan el deber de levantarse y dar su asiento, para la joven de 23 años, la responsabilidad es compartida, y ha visto cuando son sus iguales las que toman la iniciativa de dar sus asientos.

Nicole Salas, periodista de 23 años, también toma casi la misma cantidad de camiones, y en algunas oportunidades el Metro. Asegura que también es de las que si tiene que darle su asiento a alguna persona en condición especial, lo hace.

Foto: Internet

Pero a ella sí le incomoda, al menos en un primer momento, ser quien tenga que levantarse si hay hombres que también van sentados, “porque por siglos nos han enseñado que a las mujeres se les debe dar un lugar para tenerlas a salvo, cosa que con la igualdad de género se ha perdido, nos guste o no”, asegura.

El verdadero problema, más que a asuntos de caballerosidad o equidad de género, puede que responda a las limitaciones del transporte público en Nuevo León. En el caso del Sistema Colectivo Metrorrey, cuenta con la misma cantidad de vagones de hace 10 años, un total de 84, con los que trasladaba unos 100 mil pasajeros en 2005 y ahora moviliza a más de 400 mil.

En cuanto al Ecovia, de acuerdo a su sitio web, cuenta con 80 autobuses, mismas que basta con acercarse a alguna de sus estaciones a las horas pico para notar que tampoco se dan abasto para todos sus usuarios.

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