Es una de las ciudades más caras, con uno de los climas más cambiantes y aún así una de las que más recibe migrantes.

A pesar del alto costo de la vida, de tener uno de los pagos de impuestos más altos del país y un clima cambiante, la emigración internacional en Monterrey disminuye mientras la inmigración aumenta, según datos del Inegi obtenidos a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

La encuesta midió el periodo 2014-2015 y reveló que la inmigración internacional ascendió en 40.5 inmigrantes internacionales por cada 10 mil habitantes, mientras que la emigración internacional cedió hasta menos 67.3 emigrantes internacionales por la misma cantidad de población.

María Jesús Benitez, es española, de la ciudad de Valencia, y tiene más de 16 años en Monterrey, aunque de su país de origen salió en 1991 cuando tenía 17 años y su primera parada en el país fue en lo que ahora es Ciudad de México. También vivió en San Luis Potosí.

En el 2001, por motivos de trabajo, ella y su esposo decidieron mudarse a Nuevo Léon para emprender una empresa de publicidad; aunque el negocio ya no existe ellos decidieron quedarse y según Benitez ni ella ni su familia tienen intenciones de irse ni a otra ciudad, ni a su país de origen.

María Jesús asegura que no lo hace por sus tres hijos, todos mexicanos aunque sólo uno nació en Monterrey, porque el ambiente familiar que he encontrado aquí, la manera que tienen los regios de relacionarse con las demás personas -aunque no sean de aquí- no lo ha encontrado en ninguna otra parte, “ni siquiera en España” asegura.

“En los casi 27 años que tengo aquí, al menos yo, ni mi familia, hemos sido víctimas de algún tipo de rechazo por parte de los regios, al contrario. Podría decir que quizás he visto un poco más de ‘riña’ hacia mexicanos de otros estados, pero para con los que venimos de otro país, no”, explicó la valenciana.

Alfonzo José Pirela, es venezolano, ingeniero industrial con un doctorado en Gestión de Calidad y tiene menos de dos años en la Sultana del Norte. A él lo atrajeron las oportunidades de trabajo, las industrias, aunque llegó al país sin una oferta laboral.

Ya había estado en Monterrey en el 2002, en un congreso de liderazgo, pero fue 13 años más tarde que decidió radicar en la ciudad junto a su esposa y sus tres hijos, el menor nació aquí y aún no cumple el año de edad.

Comenzó con un trabajo informal como vendedor mientras arreglaba su papelería, hoy ya trabaja como asesor con su propia empresa.

A Pirela además le atrajo la idea de estar cerca de Houston, Estados Unidos, donde vive una hermana de su esposa. “Era la oportunidad de que a pesar de estar en países diferentes, ellas pudiesen estar a sólo unas 10 horas de distancia en automóvil”, comentó.

El venezolano también reconoció que, al menos al principio, le hubiese gustado establecerse en Houston, pero ´como muchos emigrantes -en su mayoría centroamericanos- cambian el “sueño americano” por el “sueño mexicano”, después de pasar por Nuevo León. Así lo reseñó el diario El Financiero en su versión digital en octubre del año pasado.

A diferencia de María Jesús, Alfonzo comenta haber experimentado un poco el hermetismo de los regiomontanos, pero coincide en que en Nuevo Léon suelen “abrazar” lo que viene de afuera, de otro país, así como ser profesionista, ser estudiado, algo que asegura le ha beneficiado.

Por su parte, para el Inegi, “las motivaciones están vinculadas generalmente a la búsqueda de mejores condiciones de vida, relacionadas a situaciones económicas y culturales tanto en el lugar de origen de la migración como en el de destino.”

“Pero también se encuentran las vinculadas a problemas sociales, políticos y de violencia o inseguridad, así como a desastres naturales”, señala.

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