En la historia de Monterrey y del estado se han vivido verdaderas tragedias derivadas de desastres naturales, que han dejado un saldo enorme de muertes y destrucción.

Pero también se han presentado otras situaciones que han dejado también grandes estragos para Nuevo León, nos referimos a las epidemias.

¿Qué es una epidemia?

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Una epidemia es la rápida propagación de una enfermedad contagiosa en una población determinada.

Aunque ya es poco común, siguen sucediendo en la actualidad. Tal es el caso del ébola, propagado de nuevo en 2014 en países de África occidental; los casos de sarampión en Nueva York que se han venido presentando en los últimos años, o la famosa influenza H1N1.

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Las peores epidemias en Nuevo León

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Como es lógico, en siglos pasados la medicina no contaba con los avances necesarios para hacerle frente a enfermedades contagiosas, más aún cuando los sistemas de salubridad, limpieza y mantenimiento de las ciudades no eran los más óptimos.

Esto favoreció el surgimiento de epidemias en varias partes del mundo y Monterrey no fue la excepción.

En Monterrey y en general en el estado se presentaron varias epidemias, sobre todo en el siglo XIX, las cuales redujeron notablemente la población regiomontana y retrasaron el desarrollo comercial e industrial de la comunidad.

Viruela

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Una de las primeras epidemias que se vivieron en Monterrey (que estén documentadas) es la de la viruela, ocurrida a finales del siglo XVIII.

A finales de 1797 se presentó un brote de esta enfermedad en la Nueva España, el cual se extendió por varias partes del territorio y el Nuevo Reino de León no fue la excepción.

Las autoridades locales ya sabían de se avecinaba una tragedia, pues el brote ascendió desde Centroamérica de manera progresiva.

La Junta de Sanidad que se estableció para hacerle frente a la situación tomó varias acciones: colectas ciudadanas, un reordenamiento de la ciudad, levantamiento de hospitales para pobres e inoculaciones, el antecedente directo de lo que hoy conocemos como vacunas.

En total murieron 1019 personas en el Nuevo Reino de León por esta epidemia, de acuerdo con el investigador Raúl García.

Fiebre amarilla

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En 1814 se presentó una epidemia de fiebre amarilla. Se trata de una enfermedad producida por el piquete de los mosquitos Aëdes aegypti y Haemagogus.

Se le llamaba de esta manera porque los infectados presentaban una coloración amarilla en los ojos y algunas partes del cuerpo. Se caracteriza por fiebre intensa, dolor en articulaciones y músculos, náuseas, vómito y cefáleas (dolor intensos de cabeza).

La situación fue crítica, no se sabe a ciencia cierta cuántas personas murieron, pero se calcula que la fiebre amarilla dejó cerca de 500 víctimas mortales en nuestro estado.

Cólera morbus

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El terror de una epidemia más volvió a nuestro estado en 1833: el temido cólera morbus llegó y dejó un rastro de muerte y miedo.

Esta enfermedad se caracteriza por diarrea incontrolable, fiebre y vómito, producida por la bacteria Vibrio cholerae, la cual puede llevar a la muerte por la pérdida aguda de líquidos y electrolitos.

La epidemia de cólera estuvo presente en Monterrey y resto de los municipios durante de agosto a octubre del año mencionado. Fue tal la magnitud del problema que los festejos por el aniversario de Independencia de México se pospusieron, aunado a que los cuerpos de las personas que morían por este mal debían ser enterrados de manera inmediata para evitar la propagación de la enfermedad.

Las cifras de fallecimientos por cólera en nuestro estado no son claras, pero se estima en cerca de 700 decesos. Una cifra sumamente alta tomando en cuenta la cantidad de habitantes de Nuevo León en ese entonces.

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Fiebre española

México y nuestro estado sufrieron en 1918 el azote de la “fiebre española”, nombre con el que se le conocía a la influenza.

En octubre de ese año se presentaron los primeros casos y en cascada fueron contagiándose miles de personas, que sucumbieron a sus terribles síntomas.

El Gobierno y la sociedad de ese entonces hicieron lo que pudieron: colectas, solicitudes de apoyo médico al Gobierno nacional, suspensión de clases, impresión de instructivos para evitar la enfermedad (aseo e higiene personal, evitar “asoleadas” y exponerse al aire helado, entre otras medidas), pero todo se salió de control.

La situación fue caótica, casi apocalíptica, ya que solo había dos hospitales en Monterrey, el Hospital González, (estaba ubicado donde está actualmente el Hospital de Zona del IMSS 21) y el Hospital de Nuestra Señora del Rosario (hoy es la Casa del Campesino), los cuales estaban obviamente rebasados.

Poco a poco la epidemia comenzó a ceder, pero dejó más de 5 mil muertos en todo el estado. Tan solo en Monterrey murieron mil 528 personas.

Otras epidemias

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En nuestro estado se han presentado varias epidemias más de estas enfermedades que hemos mencionado, pero con menor intensidad.

Pero hay que recordar el último incidente de este tipo en Nuevo León, se trata de la influenza H1N1 que se presentó en 2009, la cual no fue considerada como una pandemia, ya que se presentó en varios países del mundo.

Algunos consideran que se sobredimensionó la situación, mientras que otros opinan que fue gracias a las medidas tomadas por las autoridades sanitarias del país que la situación no pasó a mayores.

Suspensión de clases y eventos públicos, campañas informativas y vacunaciones fueron algunas de las acciones que se llevaron a cabo, pero lo que más caracterizó a esos días fue el ambiente apocalíptico que se vivía en todas partes, al salir a la calle y ver a todas las personas con cubrebocas.

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